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Budín de pan casero con caramelo brillante corriendo por los costados, con una porción cortada al lado sobre plato de cerámica clara, lienzo de lino y cubos de pan viejo sobre mesa de madera oscura

Recetas con sabor 51

Budín de pan casero: receta fácil con caramelo

El postre que nació para no tirar el pan duro. Húmedo, firme al cortar y con un caramelo que no amarga.

Tiempo 2 horas
Dificultad Fácil
Porciones 10 porciones
Protagonista: Extracto de Vainilla 51 + Canela Molida 51
  • 300 g de pan viejo (francés, baguette o de molde), en cubos
  • 750 ml de leche entera
  • 4 huevos
  • 150 g de azúcar
  • 1 cucharada (15 ml) de Extracto de Vainilla
  • 1 cucharadita (2 g) de Canela Molida
  • Ralladura de 1 limón
  • 150 g de azúcar, para el caramelo
  • 3 cucharadas de agua, para el caramelo

Receta de budín de pan: las proporciones, no la lista

El budín de pan es la receta más perdonadora de la repostería argentina y la que más recetas contradictorias tiene dando vueltas. El motivo es que casi nadie escribe lo único que importa: la proporción. Pan, leche y huevo en la relación correcta dan un budín húmedo que se corta en porciones firmes. Fuera de esa relación, o queda una sopa que no cuaja, o un ladrillo seco que se desarma en migas.

La proporción que funciona es simple y sirve para cualquier molde: por cada 100 g de pan viejo, 250 ml de leche y un huevo y medio. De ahí salen todas las cantidades de esta receta, y más abajo está la tabla para escalarla al molde que tengas en casa.

Lo otro que decide el resultado es el caramelo. Es el paso que asusta y el único donde se puede arruinar todo en quince segundos: el azúcar pasa de ámbar a quemado sin avisar, y un caramelo pasado no le da profundidad al budín, le da amargor a toda la pieza.

El budín de pan es un postre de escasez que se volvió postre de cariño. Su lógica —rehidratar pan seco con leche y ligarlo con huevo— aparece documentada en la cocina europea desde la Edad Media, cuando el pan era el alimento base y tirarlo era impensable. Inglaterra, Francia, España y Portugal tienen cada una su versión, y todas nacieron del mismo problema doméstico.

A Argentina llegó por la inmigración española e italiana de fines del siglo XIX, y acá adoptó dos rasgos propios: el caramelo en el fondo del molde, tomado de la tradición del flan, y el baño maría como método por defecto. Esa combinación es la que le da su forma característica de flan de pan, distinta del bread pudding inglés, que se hornea en fuente y se sirve con cuchara.

Sigue siendo un postre de casa antes que de pastelería: se hace cuando sobró pan, no cuando se planeó un postre. Esa es probablemente la razón por la que casi nadie tiene la receta escrita y cada familia la maneja a ojo.

Preparación

01Remojo del pan30 min
1

Cortá el pan en cubos de 2 cm y ponelo en un bowl grande. Cuanto más seco esté, mejor absorbe.

2

Calentá la leche hasta que esté tibia, no caliente, y volcala sobre el pan. Remojá 20 a 30 minutos, aplastando con un tenedor hasta que no queden trozos enteros.

20-30 min
02El caramelo10 min
1

Azúcar y agua en una olla chica de fondo grueso, a fuego medio. No revuelvas: hacé girar la olla.

2

Cuando tome color ámbar —como miel oscura, no marrón— retiralo del fuego de inmediato.

6-8 min
3

Volcalo en el molde y hacelo girar rápido para cubrir el fondo y unos centímetros de las paredes. Endurece en segundos.

03La mezcla10 min
1

Batí los huevos con el azúcar hasta que estén espumosos y aclaren. No hace falta batidora.

2

Sumá el Extracto de Vainilla, la Canela Molida y la ralladura de limón.

3

Uní con el pan remojado hasta obtener una pasta homogénea, sin bolsones de pan seco. Volcá en el molde acaramelado.

04Horno y enfriado70 min + frío
1

Baño maría: el molde dentro de una asadera con agua caliente hasta la mitad de su altura. Horno a 180 °C.

60-75 min
2

Está listo cuando el centro está firme al tacto y un cuchillo sale limpio.

3

Enfriar completamente en el molde antes de desmoldar. Ideal, 3 horas en heladera.

3 h de frío

Preparación

Avance0 / 11
0%

Vainilla y canela: lo que convierte pan mojado en postre

Los productos protagonistas

Un budín de pan sin aromatizar es exactamente lo que dice la lista de ingredientes: pan, leche y huevo horneados. El sabor dominante en ese caso es el huevo cocido, que en cantidad es una nota sulfurosa que no tiene nada de postre. El Extracto de Vainilla es lo que la tapa y le da a la preparación el perfume que uno espera. Va una cucharada entera, no una cucharadita: hay 750 ml de leche para perfumar, y la vainilla se diluye en toda esa masa.

La Canela Molida hace algo distinto y menos obvio. El budín de pan es dulce por dos vías —el azúcar de la mezcla y el caramelo del fondo— y sin un contrapunto cálido el conjunto se vuelve monótono a la tercera cucharada. La canela le da ese fondo. Una cucharadita para toda la preparación es suficiente: si te pasás, deja de ser un budín de pan y empieza a parecer un arroz con leche horneado.

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Consejos

  • La proporción es la receta: por cada 100 g de pan viejo, 250 ml de leche y un huevo y medio. Con eso escalás a cualquier molde sin buscar otra receta.
  • El pan duro es mejor que el fresco, no una degradación. El fresco ya tiene humedad propia, absorbe menos leche y da un budín más gomoso. Si solo tenés pan del día, secalo 10 minutos en el horno a 150 °C.
  • El baño maría no es opcional. Sin él, los bordes se cocinan mucho antes que el centro y quedan gomosos y oscuros mientras el medio todavía tiembla.
  • Para el caramelo, olla de fondo grueso y nada de cuchara. Revolver el azúcar mientras se derrite es lo que hace que cristalice y quede arenoso.
  • Si el budín se desarma al desmoldar, casi siempre es que estaba tibio. Frío de heladera se desmolda entero y se corta en porciones limpias.

Preguntas frecuentes

¿Qué proporción de pan, leche y huevo lleva según el molde?

La regla es 100 g de pan : 250 ml de leche : 1 huevo y medio. Para una budinera de 2 litros o un molde de 24 cm, que es esta receta, van 300 g de pan, 750 ml de leche y 4 huevos. Para un molde chico de 1 litro, 150 g de pan, 375 ml de leche y 2 huevos. Para uno grande de 3 litros, 450 g de pan, 1,1 litros de leche y 6 huevos. El azúcar acompaña al pan: la mitad de su peso.

¿Qué pan conviene usar?

Pan francés o baguette del día anterior es el ideal: tiene miga firme y corteza, y absorbe sin deshacerse en papilla. El pan de molde funciona y da un budín más suave y uniforme, pero conviene sacarle la corteza. Lo que no rinde bien son los panes muy aireados tipo ciabatta —se disuelven— ni los dulces tipo pan de leche, que ya traen azúcar y desbalancean la receta.

¿Se puede hacer sin caramelo?

Sí, y es la versión que prefiere mucha gente: queda más suave y notoriamente menos dulce. Enmantecá y enhariná el molde con cuidado, o forralo con papel manteca. Tené en cuenta una consecuencia práctica que casi nadie menciona: el caramelo funciona además como capa antiadherente entre el budín y el molde, así que sin él el desmolde es bastante más delicado y conviene pasar un cuchillo fino por todo el borde antes de dar vuelta la pieza.

¿Se puede hacer sin horno?

Sí, a la olla, que es como se hacía antes de que hubiera horno en todas las casas. Poné el molde tapado con papel aluminio dentro de una olla grande con agua hasta la mitad de su altura, tapá la olla y cociná a fuego bajo 60 a 70 minutos. El resultado es prácticamente el mismo: el baño maría del horno hace exactamente eso.

¿Puedo usar leche descremada o bebida vegetal?

Se puede y el budín cuaja igual, porque quien estructura es el huevo. Lo que cambia es la textura: la leche entera aporta grasa, y sin ella el budín queda más firme y menos cremoso. Con bebida de almendras o de avena funciona bien; con la de arroz queda demasiado líquida y conviene bajar 100 ml. La de coco cambia el sabor lo suficiente como para que sea otra receta.

¿Por qué se llama budín de pan si no lleva harina?

Porque el pan cumple el papel de la harina. Es un postre de aprovechamiento con siglos de historia en Europa, donde tirar pan era impensable, y la técnica es siempre la misma: rehidratar pan seco con un líquido y ligarlo con huevo. La palabra budín viene del inglés pudding, que originalmente designaba cualquier preparación cocida dentro de un molde o una tela, dulce o salada.

¿Cuánto pan viejo hace falta y de cuántos días puede ser?

300 g son aproximadamente una baguette y media, o media docena de pancitos. En cuanto a antigüedad: dos o tres días es el punto óptimo. Una semana también sirve si el pan está seco y no tiene olor rancio ni manchas. Lo que hay que descartar sin dudar es cualquier pan con moho, aunque sea un punto: el moho del pan penetra más allá de lo que se ve y no se elimina con el horno.

Cuidado con

Errores comunes

Error · 01

Error #1: Revolver el caramelo mientras se derrite

Es el reflejo natural y es exactamente lo que no hay que hacer. Al revolver, el azúcar que se está derritiendo toca las paredes frías de la olla, cristaliza, y arrastra al resto: en lugar de caramelo líquido te queda un bloque arenoso que ya no se recupera. La forma correcta es hacer girar la olla tomándola del mango, sin meter ningún utensilio adentro hasta que todo el azúcar esté fundido.

Error · 02

Error #2: Pasarse de punto con el caramelo

El azúcar pasa de ámbar a quemado en menos de quince segundos, y el calor residual de la olla lo sigue oscureciendo aunque ya lo hayas sacado del fuego. Un caramelo pasado no aporta profundidad: aporta amargor, y ese amargor sube por todo el budín durante el horneado. Retiralo cuando tenga color de miel oscura, sabiendo que va a seguir oscureciendo un poco más fuera del fuego.

Error · 03

Error #3: Volcar leche hirviendo sobre el pan

La leche tiene que estar tibia, no caliente. Hirviendo, el pan se deshace de golpe en la superficie mientras el centro de los cubos sigue seco, y el resultado es un budín con textura despareja: zonas de papilla y zonas de pan sin hidratar. Tibia, el pan absorbe de manera uniforme durante los veinte o treinta minutos de remojo, que es el tiempo que necesita.

Error · 04

Error #4: Hornear sin baño maría

Sin el agua alrededor, el molde recibe el calor del horno directo por los costados y por abajo. Los bordes se cocinan mucho antes que el centro: quedan gomosos, oscuros y despegados, mientras el medio todavía tiembla. El agua mantiene el molde a temperatura constante y hace que el budín cuaje parejo de afuera hacia adentro. Es el mismo principio que el flan, y por la misma razón.

Error · 05

Error #5: Desmoldarlo tibio

Recién salido del horno el caramelo está líquido y la estructura de huevo todavía no terminó de firmarse. Si lo das vuelta ahí, el budín se parte y el caramelo se escurre por la mesada. Tiene que enfriarse completo en el molde —y si podés, tres horas de heladera— para que el caramelo se vuelva a asentar y la porción salga entera. Es el paso más difícil de la receta y no requiere ninguna habilidad.

Preguntas

Preguntas frecuentes

¿Qué proporción de pan, leche y huevo lleva según el molde?

La regla es 100 g de pan : 250 ml de leche : 1 huevo y medio. Para una budinera de 2 litros o un molde de 24 cm, que es esta receta, van 300 g de pan, 750 ml de leche y 4 huevos. Para un molde chico de 1 litro, 150 g de pan, 375 ml de leche y 2 huevos. Para uno grande de 3 litros, 450 g de pan, 1,1 litros de leche y 6 huevos. El azúcar acompaña al pan: la mitad de su peso.

¿Qué pan conviene usar?

Pan francés o baguette del día anterior es el ideal: tiene miga firme y corteza, y absorbe sin deshacerse en papilla. El pan de molde funciona y da un budín más suave y uniforme, pero conviene sacarle la corteza. Lo que no rinde bien son los panes muy aireados tipo ciabatta —se disuelven— ni los dulces tipo pan de leche, que ya traen azúcar y desbalancean la receta.

¿Se puede hacer sin caramelo?

Sí, y es la versión que prefiere mucha gente: queda más suave y notoriamente menos dulce. Enmantecá y enhariná el molde con cuidado, o forralo con papel manteca. Tené en cuenta una consecuencia práctica que casi nadie menciona: el caramelo funciona además como capa antiadherente entre el budín y el molde, así que sin él el desmolde es bastante más delicado y conviene pasar un cuchillo fino por todo el borde antes de dar vuelta la pieza.

¿Se puede hacer sin horno?

Sí, a la olla, que es como se hacía antes de que hubiera horno en todas las casas. Poné el molde tapado con papel aluminio dentro de una olla grande con agua hasta la mitad de su altura, tapá la olla y cociná a fuego bajo 60 a 70 minutos. El resultado es prácticamente el mismo: el baño maría del horno hace exactamente eso.

¿Puedo usar leche descremada o bebida vegetal?

Se puede y el budín cuaja igual, porque quien estructura es el huevo. Lo que cambia es la textura: la leche entera aporta grasa, y sin ella el budín queda más firme y menos cremoso. Con bebida de almendras o de avena funciona bien; con la de arroz queda demasiado líquida y conviene bajar 100 ml. La de coco cambia el sabor lo suficiente como para que sea otra receta.

¿Por qué se llama budín de pan si no lleva harina?

Porque el pan cumple el papel de la harina. Es un postre de aprovechamiento con siglos de historia en Europa, donde tirar pan era impensable, y la técnica es siempre la misma: rehidratar pan seco con un líquido y ligarlo con huevo. La palabra budín viene del inglés pudding, que originalmente designaba cualquier preparación cocida dentro de un molde o una tela, dulce o salada.

¿Cuánto pan viejo hace falta y de cuántos días puede ser?

300 g son aproximadamente una baguette y media, o media docena de pancitos. En cuanto a antigüedad: dos o tres días es el punto óptimo. Una semana también sirve si el pan está seco y no tiene olor rancio ni manchas. Lo que hay que descartar sin dudar es cualquier pan con moho, aunque sea un punto: el moho del pan penetra más allá de lo que se ve y no se elimina con el horno.

Más ideas

Variantes y acompañamientos

En licuadora (la más lisa)

En licuadora (la más lisa)

Es como la hace la mayoría en Argentina. Licuá el pan remojado con la leche hasta que quede una mezcla homogénea, y recién ahí sumale los huevos batidos con el azúcar. El budín sale con una consistencia lisa y suave, muy parecida a la de un flan, sin ningún trozo de pan a la vista. Si preferís algo más rústico, licuá solo la mitad y dejá el resto aplastado con tenedor.

Con pasas al ron

Con pasas al ron

100 g de pasas de uva remojadas 30 minutos en ron o en agua caliente, escurridas y sumadas a la mezcla. Es la versión clásica de confitería. Enharinalas apenas antes de incorporarlas para que no se vayan todas al fondo.

Con dulce de leche

Con dulce de leche

Reemplazá el caramelo del molde por 200 g de dulce de leche repostero extendido en el fondo. Queda más dulce y menos amargo, y desaparece el paso que más asusta de la receta.

De chocolate

De chocolate

Sumá 3 cucharadas de cacao amargo a la mezcla de huevos y bajá la canela a media cucharadita. El cacao absorbe humedad, así que sumá 50 ml más de leche.

Con manzana

Con manzana

2 manzanas en cubos chicos integradas a la mezcla. Aportan acidez y humedad, y el budín se vuelve más liviano. Va bien con la canela, que en esta variante podés subir a cucharadita y media.

Versión individual

Versión individual

En moldes de muffin acaramelados salen 12 budincitos. Baño maría igual, 25 a 30 minutos de horno. Es la manera de servirlo sin cortar y la que mejor viaja.

Después de servir

Conservación

Cómo conservar

Hasta 4 días tapado con film o en recipiente hermético. Es de los postres que mejoran al día siguiente: la miga termina de asentarse y el caramelo se integra a la superficie. Guardalo en el molde hasta el momento de desmoldar, así el caramelo no se seca.

Cómo freezar

Hasta 3 meses, entero o en porciones envueltas individualmente. Descongelar en heladera durante la noche. El caramelo pierde algo de brillo al congelarse, pero la textura del budín se mantiene sorprendentemente bien porque es un postre húmedo.

Cómo recalentar

Se come frío o a temperatura ambiente, que es como mejor está. Si lo preferís tibio, 20 segundos de microondas por porción alcanzan; más que eso reseca los bordes. Nunca al horno: se deshidrata y pierde lo que lo hace bueno.

Maridajes

Café negro o cortado es lo clásico, y funciona porque el amargor del café hace con el postre lo mismo que el caramelo hace con la mezcla. Para postre de mesa, un vino dulce natural o un moscato frío. Sin alcohol, un té negro sin azúcar.

Para qué ocasiones

Postre de domingo familiar, merienda de casa, y el recurso obvio cuando sobró pan y no se quiere tirar. Rinde diez porciones con ingredientes que ya tenés, así que es también el postre de cuando cae gente sin aviso y hay que resolver con lo que hay.

Recetario 51Budín de pan casero: receta fácil con caramelo

1 porción (157 g)

Energía275kcal
Carbohidratos49g
Proteínas8g
Grasas totales5g
Fibra1g
Sodio209mg

Valores aproximados · desde 1904.

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