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Merengue italiano blanco y brillante en un bol de ceramica, con picos altos que se curvan en la punta y el batidor apoyado al costado, sobre mesa de madera

Recetas con sabor 51

Merengue italiano

El merengue que no se baja ni llora: almíbar a 118 grados, claras que ya están montadas esperando, y batido hasta que el bol se enfría.

Tiempo 30 min
Dificultad Media
Porciones Rinde unos 405 g (cubre una tarta de 24 cm)
Protagonista: Extracto de Vainilla 51
  • 4 claras a temperatura ambiente (120 g)
  • 240 g de azúcar
  • 80 ml de agua
  • 1 cucharadita (5 ml) de jugo de limón
  • 1 cucharadita (5 ml) de Extracto de Vainilla
  • 1 pizca de sal fina (0,5 g)

El merengue italiano no se arruina batiendo: se arruina en la cacerola

El merengue italiano es el único de los tres merengues que se cocina mientras se bate, y por eso es el que aguanta: el almíbar entra a 118 grados y cocina la clara en el mismo movimiento que la monta. De ahí salen las dos cosas que lo hacen distinto del merengue común: no se baja en la heladera y no larga ese líquido transparente que aparece al día siguiente abajo de una tarta.

Y sin embargo casi todos los fracasos ocurren antes de que la batidora toque nada. El punto del almíbar es un dato de temperatura, no de aspecto, y a ojo se pasa o se queda corto con una facilidad que sorprende. Corto, el merengue queda blando y con el tiempo se afloja; pasado, el almíbar se estira en hilos duros que quedan pegados a las paredes del bol y nunca se integran.

El segundo error es de paciencia: apagar la batidora demasiado pronto. Este merengue no está listo cuando se ve blanco y firme, sino cuando el bol dejó de estar caliente. Entre esos dos momentos hay unos diez minutos que casi nadie espera, y son los que separan una cobertura que dura tres días de una que se cae en dos horas.

La palabra merengue aparece impresa por primera vez en 1692, en el recetario de François Massialot, cocinero de la corte francesa. La leyenda más repetida —que lo inventó un pastelero llamado Gasparini en el pueblo suizo de Meiringen— no tiene ningún documento que la respalde.

Lo de italiano tampoco viene de Italia: nombra un método. Los tres merengues se distinguen por cómo recibe el calor la clara. El francés no recibe ninguno y se seca en el horno. El suizo se entibia a baño maría con el azúcar. El italiano lo recibe concentrado en un almíbar hirviendo, y es el único que queda firme sin pasar por el horno.

En Argentina esa estabilidad lo convirtió en el merengue de la confitería: corona el lemon pie, va entre las capas de la torta Rogel y aparece en cualquier vitrina de barrio sobre las tartas de frutilla. En todos esos usos el postre se arma temprano y se sirve horas después, que es el trabajo que ningún otro merengue puede hacer.

Preparación

01El almíbar~10 min
1

Antes de prender el fuego dejá todo listo: las claras separadas en el bol de la batidora, el azúcar y el agua pesados en la cacerola, y la batidora enchufada al lado. El almíbar tarda entre seis y diez minutos y no espera a nadie.

5 min
2

Poné el azúcar y el agua en una cacerola chica de fondo grueso. Mezclá una sola vez, apenas para mojar todo el azúcar, y llevá a fuego medio. A partir de ahí no se revuelve más: la cuchara arrastra cristales a las paredes, y un cristal que vuelve a caer adentro cristaliza el almíbar entero.

1 min
3

Cuando rompa el hervor, pincelá las paredes de la cacerola con un pincel mojado en agua fría, justo arriba de la línea del líquido: ahí es donde se pegan esos cristales. Si no tenés pincel, tapá la cacerola dos minutos y el vapor los lava solo.

2 min
4

Cociná hasta 118 grados sin tocar nada. Con termómetro es un número; sin termómetro son dos señales que se ven: el burbujeo pasa de rápido y liviano a lento y pesado, con burbujas grandes que revientan despacio, y el almíbar tarda más en volver a nivelarse cuando movés la cacerola.

7 min
5

La prueba que cierra la duda es la del vaso de agua fría. Dejá caer media cucharadita de almíbar en agua bien fría y buscá el fondo con los dedos: si se deshace en hilos, le falta; si armás una bolita blanda que se deja moldear, está. Ese es el punto bolita, que es lo que quiere decir 118 grados.

1 min
02Las claras~5 min
1

Mientras el almíbar sube de temperatura —recién cuando ya está hirviendo, no antes— empezá a batir las claras con la pizca de sal fina y el jugo de limón, a velocidad media. Unas claras batidas que esperan diez minutos se separan y sueltan agua en el fondo del bol.

3 min
2

Llevalas hasta espuma firme pero todavía brillante, con el pico que se para y se curva en la punta. No busques el punto nieve seco y grumoso: esa espuma ya no tiene a dónde crecer, y cuando entre el almíbar caliente se corta en vez de inflarse.

2 min
03La unión y el punto~15 min
1

Con la batidora a velocidad máxima, volcá el almíbar en hilo fino y continuo por la pared del bol. Nunca sobre las varillas: el metal en movimiento lo pulveriza y buena parte termina como hilos duros pegados al costado, fuera del merengue.

1 min
2

Seguí batiendo a máxima entre diez y doce minutos. Este es el paso que la mayoría corta a la mitad. Está listo cuando el bol se puede tocar con la mano sin sentir calor: mientras siga tibio, la estructura no terminó de armarse.

12 min
3

Verificá el punto dando vuelta las varillas: el pico tiene que quedar parado y firme, apenas curvado en la punta, con brillo de satén. Si al inclinar el bol el merengue se desliza, le falta batido.

1 min
4

Recién ahora, con el bol frío y la batidora en velocidad mínima, sumá el Extracto de Vainilla y batí diez segundos. Si va antes, sobre el almíbar hirviendo, el alcohol que transporta la vainillina se evapora y el aroma se pierde en el vapor.

1 min
5

Usalo enseguida, mientras está en su mejor momento de manga y de espátula. Sobre una tarta se aplica en capa gruesa y se cierra contra el borde de la masa en todo el perímetro: donde no toca el borde, el relleno transpira debajo y lo despega.

5 min

Preparación

Avance0 / 12
0%

Con dos ingredientes no hay dónde esconderse

Los productos protagonistas

Un merengue italiano es azúcar y clara de huevo. No hay manteca, no hay harina, no hay chocolate: nada que tape nada. Por eso es el caso más nítido de lo que hace el Extracto de Vainilla. Por un lado redondea el dulzor —la vainillina hace percibir más dulce la misma cantidad de azúcar—; por el otro tapa las notas sulfurosas de la clara cocida, que en una preparación tan limpia se sienten enseguida.

Lo que importa es cuándo entra. La vainillina viaja en alcohol, y el alcohol se va con el calor: volcada sobre el bol todavía tibio, buena parte del aroma se pierde en el vapor. Por eso acá es el último ingrediente y entra con el bol frío. Es la misma regla que la Enciclopedia da para la crema pastelera, y en esta receta se nota más, porque no hay leche ni yema que retengan nada.

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Consejos

  • El bol y las varillas tienen que estar secos y sin nada de grasa. Una gota de yema o un resto de crema de un batido anterior alcanza para que las claras no levanten: la grasa compite con la proteína por la superficie de la burbuja y gana. Si dudás, pasá medio limón por el bol y secá con papel.
  • Las claras a temperatura ambiente montan más rápido y toman más aire. Si te olvidaste de sacarlas, apoyá el bol cinco minutos sobre otro con agua tibia.
  • El jugo de limón no está por sabor: es un ácido que estabiliza la espuma, el mismo papel que cumple el cremor tártaro de las recetas de afuera, que acá casi no se consigue.
  • Si el almíbar se te pasó de punto, no lo tires: sacalo del fuego, agregá una cucharada de agua caliente, volvé al fuego y llevalo de nuevo. Perdés tres minutos y no cuatro claras.
  • El Extracto de Vainilla va al final y con el bol frío. Sobre el merengue todavía caliente el aroma se evapora antes de llegar al plato.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer merengue italiano sin termómetro?

Sí, y es como se hizo durante siglos. La prueba del vaso de agua fría es confiable: dejás caer media cucharadita de almíbar en agua bien fría y la buscás con los dedos. Si se deshace en hilos, falta; si armás una bolita blanda que se deja moldear, ese es el punto. Si sale dura como un caramelo, te pasaste.

¿Qué diferencia hay entre el italiano, el francés y el suizo?

El calor. El francés se bate crudo y necesita horno, así que sirve para merenguitos y no para cubrir. El suizo se entibia a baño maría con el azúcar. El italiano lleva almíbar a 118 grados y es el más firme de los tres, el único que se arma de mañana y se sirve de noche sin que pase nada.

¿Es seguro? Las claras no van al horno.

El almíbar a 118 grados sube bastante la temperatura de la mezcla, pero no garantiza una pasteurización pareja. Para chicos, embarazadas o personas mayores conviene usar claras pasteurizadas de cartón, que montan sin diferencia.

¿Cuánto necesito según el molde?

Esta receta rinde unos 405 g y cubre con holgura un molde de 24 cm con picos altos. Para uno de 20 cm alcanza la media receta; para uno de 28 cm conviene ir a una receta y media. Si sobra es mejor que si falta: no se puede estirar.

¿Sirve para decorar con manga?

Es el mejor de los tres para eso: aguanta el detalle sin desdibujarse. Trabajalo apenas frío, porque a medida que pasan los minutos se pone más denso. Boquilla rizada grande para picos, lisa para rosetones.

¿Se puede hacer con menos azúcar?

Poco. El azúcar acá no es dulzor, es la estructura: la proporción de dos partes de azúcar por una de clara es lo que sostiene la espuma, y bajar de ahí da algo que se ve bien en el bol y se afloja en dos horas. Si el postre entero te resulta dulce, el lugar para corregirlo es el relleno.

¿Por qué me quedaron gotitas de almíbar en la superficie?

Eso se llama transpirado y casi siempre viene de humedad ambiente alta: el azúcar toma agua del aire y la larga en forma de gotas. Ayuda batir un poco más, aplicarlo sobre un relleno completamente frío y no dejarlo destapado mientras se cocina otra cosa.

Cuidado con

Errores comunes

Error · 01

Error #1: Revolver el almíbar mientras hierve

Es el más frecuente y el más difícil de creer, porque revolver parece siempre lo prudente. La cuchara lleva cristales de azúcar a las paredes frías de la cacerola; ahí se secan, y cuando uno cae de vuelta funciona como semilla: el azúcar disuelta se ordena alrededor y todo se vuelve una masa arenosa en segundos. Se mezcla una sola vez, al principio, y después no se toca.

Error · 02

Error #2: Volcar el almíbar sobre las varillas

El almíbar tiene que caer en un hilo fino sobre la pared del bol, en la zona donde las varillas no llegan. Si cae encima de las varillas girando a máxima velocidad, se pulveriza y se enfría de golpe contra el metal: aparece como hilos duros y transparentes pegados al costado. Ese azúcar ya no vuelve, así que el merengue termina con menos azúcar del que la receta dice, más blando y menos estable.

Error · 03

Error #3: Batir las claras a punto nieve seco antes de que llegue el almíbar

Una espuma que ya está en su máximo no tiene margen para lo que viene. La clara sobrebatida se ve granulada, empieza a separarse del agua y pierde elasticidad; cuando le cae encima el almíbar hirviendo, en lugar de inflarse se corta y quedan grumos blancos en una base líquida. El punto correcto es un escalón antes: espuma firme, brillante, con el pico que se curva en la punta.

Error · 04

Error #4: Apagar la batidora cuando ya se ve listo

Es el error que explica casi todos los merengues que se bajan en la heladera. A los cuatro o cinco minutos la mezcla ya está blanca, firme y con brillo, y parece terminada. Pero por dentro sigue caliente, y una espuma caliente todavía se está armando: si se corta ahí, la estructura queda a medio hacer y en un par de horas empieza a soltar líquido.

Preguntas

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer merengue italiano sin termómetro?

Sí, y es como se hizo durante siglos. La prueba del vaso de agua fría es confiable: dejás caer media cucharadita de almíbar en agua bien fría y la buscás con los dedos. Si se deshace en hilos, falta; si armás una bolita blanda que se deja moldear, ese es el punto. Si sale dura como un caramelo, te pasaste.

¿Qué diferencia hay entre el italiano, el francés y el suizo?

El calor. El francés se bate crudo y necesita horno, así que sirve para merenguitos y no para cubrir. El suizo se entibia a baño maría con el azúcar. El italiano lleva almíbar a 118 grados y es el más firme de los tres, el único que se arma de mañana y se sirve de noche sin que pase nada.

¿Es seguro? Las claras no van al horno.

El almíbar a 118 grados sube bastante la temperatura de la mezcla, pero no garantiza una pasteurización pareja. Para chicos, embarazadas o personas mayores conviene usar claras pasteurizadas de cartón, que montan sin diferencia.

¿Cuánto necesito según el molde?

Esta receta rinde unos 405 g y cubre con holgura un molde de 24 cm con picos altos. Para uno de 20 cm alcanza la media receta; para uno de 28 cm conviene ir a una receta y media. Si sobra es mejor que si falta: no se puede estirar.

¿Sirve para decorar con manga?

Es el mejor de los tres para eso: aguanta el detalle sin desdibujarse. Trabajalo apenas frío, porque a medida que pasan los minutos se pone más denso. Boquilla rizada grande para picos, lisa para rosetones.

¿Se puede hacer con menos azúcar?

Poco. El azúcar acá no es dulzor, es la estructura: la proporción de dos partes de azúcar por una de clara es lo que sostiene la espuma, y bajar de ahí da algo que se ve bien en el bol y se afloja en dos horas. Si el postre entero te resulta dulce, el lugar para corregirlo es el relleno.

¿Por qué me quedaron gotitas de almíbar en la superficie?

Eso se llama transpirado y casi siempre viene de humedad ambiente alta: el azúcar toma agua del aire y la larga en forma de gotas. Ayuda batir un poco más, aplicarlo sobre un relleno completamente frío y no dejarlo destapado mientras se cocina otra cosa.

Más ideas

Variantes y acompañamientos

Para lemon pie

Para lemon pie

Es el destino natural de esta receta. Aplicalo en capa gruesa sobre el relleno ya frío y hacé picos con el dorso de una cuchara; dorá con soplete o dos minutos bajo el grill, mirándolo todo el tiempo.

Con azúcar mascabo

Con azúcar mascabo

Reemplazá 40 de los 240 g de azúcar por mascabo. Aporta un fondo acaramelado, pero sale beige en vez de blanco: sirve para tortas rústicas, no para un lemon pie donde el contraste con el amarillo es parte del plato.

Media receta

Media receta

Con 2 claras (60 g), 120 g de azúcar y 40 ml de agua sale la mitad exacta, unos 200 g. Ojo con el punto: en una cacerola chica la temperatura sube mucho más rápido y el almíbar se pasa en segundos.

Base de buttercream italiana

Base de buttercream italiana

Con el merengue ya frío, sumá 250 g de manteca pomada en cubos de a poco, batiendo. Al principio parece que se corta; se sigue batiendo y a los dos minutos se une en una crema sedosa.

Después de servir

Conservación

Cómo conservar

Ya aplicado sobre una tarta, hasta 3 días en la heladera y sin film en contacto: el plástico se pega y se lleva la superficie al sacarlo. Si la heladera tiene olores fuertes, un bol dado vuelta por encima. En un recipiente aparte aguanta un día como mucho.

Cómo freezar

Solo no va al freezer: al descongelarse se separa en espuma y líquido, y no hay batido que lo devuelva. Sí lo soporta sobre postres que se sirven congelados o semifríos, donde nunca vuelve a temperatura ambiente. Para congelar una tarta, congelala desnuda y cubrila el día que la servís.

Cómo recalentar

No se recalienta nunca. Lo único que admite calor es un golpe corto y seco de soplete o de grill para dorar la superficie, con el postre bien frío por debajo. Un calor sostenido lo derrite y lo devuelve a almíbar.

Maridajes

Pide acidez enfrente para no empalagar: limón, maracuyá, frutos rojos; y del otro lado del dulzor, dulce de leche o chocolate amargo. Para tomar, un espumante extra brut o un café corto. Con un vino dulce se suman dos dulzores y ninguno de los dos gana.

Para qué ocasiones

Es un componente, no un postre en sí: aparece cada vez que hay que cubrir algo. Tortas de cumpleaños, el lemon pie del domingo, tortas de capas, o directamente en copa sobre frutas con un poco de crema. También es el paso previo de una buttercream italiana, la cobertura estándar para decorar con manga.

Recetario 51Merengue italiano

100 g

Energía246kcal
Carbohidratos59g
Proteínas3g
Grasas totales0g
Fibra0g
Sodio91mg

Los valores están declarados por 100 g de merengue terminado, no por porción: el merengue italiano es un componente de otros postres y no se sirve solo, así que un número por porción sería arbitrario. La receta rinde unos 405 g. El peso es el del merengue ya hecho: de los 80 ml de agua del almíbar, unos 44 g se evaporan al cocinarlo hasta 118 grados y no están en el producto final.

Valores aproximados · desde 1904.

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