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Crema pastelera amarilla y brillante en un bol de ceramica, espesa y con puntos de vainilla, con un batidor de mango de madera apoyado adentro, sobre mesa de madera

Recetas con sabor 51

Crema pastelera

La que espesa de golpe y no se afloja después: leche caliente en hilo sobre las yemas, un minuto más de fuego cuando ya parecía lista, y la vainilla afuera del fuego.

Tiempo 20 min + 2 h de heladera
Dificultad Media
Porciones Rinde unos 765 g (rellena una tarta de 24 cm o unas 12 bombas)
Protagonista: Extracto de Vainilla 51
  • 500 ml de leche entera
  • 4 yemas (72 g)
  • 120 g de azúcar
  • 40 g de almidón de maíz
  • 30 g de manteca
  • 1 cucharadita (5 ml) de Extracto de Vainilla
  • 1 pizca de sal fina (0,5 g)

La crema pastelera no se arruina por la receta: se arruina por el minuto que le falta

La crema pastelera tiene cinco ingredientes y ninguna decisión difícil. Y sin embargo es la preparación de repostería que más gente da por perdida: queda con grumos, o con gusto a huevo, o se ve perfecta en la olla y a la mañana siguiente está en el fondo de la tarta hecha una sopa amarilla. Los tres problemas tienen causas distintas y ninguno se resuelve con más ingredientes.

El primero es de mezcla: el almidón se disuelve en líquido frío, no en yema. El segundo es de temperatura: la leche caliente que entra de golpe cocina la yema antes de integrarse. El tercero, que es el más frecuente y el menos conocido, es de tiempo: la crema se saca del fuego en el instante en que espesa, y ahí todavía le falta.

Ese minuto de más no es prolijidad. La yema trae una enzima que deshace el almidón, y solo el hervor la desactiva; una crema que no llegó a hervir se ve firme cuando está caliente y se vuelve líquida en la heladera durante la noche. Es la explicación de casi todas las cremas pasteleras que se aflojan, y no aparece en la mayoría de las recetas.

La crema pastelera es una de las preparaciones que la pastelería francesa del siglo XIX ordenó y nombró. Antonin Carême, en Le Pâtissier royal parisien (1815), sistematiza las cremas como familia y les da el lugar que todavía tienen: una base que no es un postre sino el relleno de todos los demás.

A la Argentina llegó por la misma puerta que el resto de la repostería de vitrina —la inmigración española, italiana y francesa de fines del siglo XIX— y acá se quedó adentro de la facturería. Bombas, cañoncitos, berlinesas y medialunas rellenas son el mismo relleno con distinta masa alrededor.

La versión argentina tiene una marca propia: se hace con almidón de maíz y no con harina. Queda más limpia de sabor y más brillante que la francesa clásica, y esa elección explica de paso por qué acá la pastelera no va al freezer: el almidón de maíz suelta el agua al descongelarse y la harina no.

Preparación

01La base~10 min
1

Pesá todo antes de prender el fuego. La crema se cocina en cinco minutos y en esos cinco minutos no hay tiempo de buscar nada: la olla, el batidor de alambre, el bol con las yemas y el recipiente playo donde va a enfriar tienen que estar a mano.

5 min
2

Poné 400 ml de la leche en una olla de fondo grueso con la mitad del azúcar (60 g) y la pizca de sal, y llevá a fuego medio hasta que humee sin hervir. El azúcar se reparte a propósito: apoyado sobre la yema sola, si queda quieto, la deshidrata y aparecen granitos amarillos que ya no se deshacen.

4 min
3

Mientras tanto, batí las yemas con los otros 60 g de azúcar hasta que aclaren. Sumá el almidón de maíz y los 100 ml de leche fría que quedaron, y batí hasta que no quede ningún grumo: la leche fría es la que disuelve el almidón.

3 min
4

Volcá la leche caliente sobre las yemas en un hilo fino, batiendo sin parar. Esto se llama temperar y es lo único que separa una crema lisa de una con huevo cocido adentro: la yema coagula a 65 grados y la leche está arriba de 80, así que si entra de golpe cuaja antes de mezclarse.

1 min
02La cocción~6 min
1

Devolvé todo a la olla y llevá a fuego medio-bajo, revolviendo con el batidor sin parar y llegando siempre al fondo y a los rincones donde el fondo se junta con la pared. Ahí es donde se pega, y un punto quemado tiñe la crema entera.

4 min
2

Entre tres y cinco minutos la crema espesa de golpe: pasa de líquida a napar el batidor en cuestión de segundos. Es el momento de estar mirando la olla y no otra cosa.

1 min
3

Acá viene el paso que casi todos saltean: seguí un minuto más a fuego bajo, revolviendo, después de que espesó. El almidón necesita llegar al hervor para terminar de cocinarse, y la yema trae una enzima que lo degrada mientras el calor no la desactive. Cortar antes deja gusto a crudo y una crema que se afloja sola en la heladera.

1 min
03El final y el frío~5 min + heladera
1

Sacá del fuego y sumá la manteca fría en cubos, batiendo hasta integrarla. La manteca al final, y no al principio, es lo que da el brillo y la textura sedosa: puesta antes se cocina con el resto y la crema queda mate.

1 min
2

Recién ahora, con la olla fuera del fuego, agregá el Extracto de Vainilla y batí para integrar. Sobre la leche hirviendo, el alcohol que transporta la vainillina se evapora y el aroma se pierde en el vapor.

1 min
3

Pasá la crema por un colador fino, apretando con una espátula. No es señal de que algo salió mal: lo que queda arriba no son solo grumos de almidón, son las chalazas de la yema, esos filamentos blancos que al cocinarse quedan como hilos.

1 min
4

Volcala en un recipiente playo —cuanto más fina la capa, más rápido baja de temperatura— y cubrila con film en contacto directo con la superficie, no apoyado en el borde. Heladera, mínimo dos horas.

2 min
5

Antes de usarla, batila un momento en frío. Sale de la heladera hecha un bloque gelatinoso y ese batido la devuelve a crema lisa; no está cortada, está descansada.

1 min

Preparación

Avance0 / 12
0%

Acá la vainilla no perfuma: tapa el huevo

Los productos protagonistas

Una crema pastelera es medio litro de leche, cuatro yemas y azúcar: una preparación con mucho huevo cocido, y el huevo cocido tiene notas sulfurosas que se sienten enseguida cuando no hay nada más fuerte alrededor. El trabajo principal del Extracto de Vainilla acá no es aromatizar de adorno, es tapar esas notas y dejar que se perciba la leche. Lo mismo que hace en un flan, pero más visible, porque no hay harina ni chocolate compitiendo.

Y hace un segundo trabajo que se nota en la cuenta: la vainillina hace percibir más dulce la misma cantidad de azúcar, así que una pastelera con vainilla tolera menos azúcar sin quedar sosa. La dosis y el momento están fijados en la ficha de la Enciclopedia para esta preparación exactamente —una cucharadita por medio litro, al final y fuera del fuego—, y el motivo es que la vainillina viaja en alcohol: sobre la leche hirviendo el alcohol se va y se lleva el aroma con él.

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Consejos

  • Batidor de alambre, no cuchara de madera. La cuchara empuja el líquido; el batidor lo mueve contra sí mismo, y eso deshace los grumos mientras se están formando en vez de después, cuando ya hay que colar.
  • Olla de fondo grueso y fuego más bajo del que te parece. En una olla fina el fondo pasa de 80 a 120 grados en segundos, y a esa temperatura la yema cuaja contra el metal antes de que llegues a revolver.
  • Colá siempre, aunque no veas ningún grumo. Son diez segundos y es lo que separa una crema de casa de una de vitrina: la textura en la boca se siente aunque a la vista las dos se vean iguales.
  • El Extracto de Vainilla va con la olla ya afuera de la hornalla. Volcado sobre la leche hirviendo se pierde en el vapor la mitad de lo que pusiste, y es el ingrediente más caro de los cinco.
  • Con chaucha de vainilla el orden se invierte: se abre, se raspa y se infusiona en la leche del principio, tapada, veinte minutos antes de arrancar. La chaucha no trae alcohol, así que ahí el calor es el vehículo y no el enemigo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto almidón lleva por litro de leche?

La referencia estándar son 80 g por litro, que es la proporción de esta receta: 40 g para 500 ml. Con 100 g queda firme para sostener fruta o cortarse en porciones; con 60 g, para napar. Fuera de ese rango deja de ser pastelera: por abajo es una salsa inglesa espesa y por arriba, un budín.

¿Puedo hacerla con harina en vez de almidón de maíz?

Sí, y es la versión francesa original. La equivalencia es aproximadamente el doble: 60 a 70 g de harina para 500 ml de leche. Queda más opaca, con sabor más marcado a cereal, y hay que cocinarla dos minutos más para que pierda el crudo. La ventaja es que esa sí aguanta el freezer.

¿Por qué me queda con gusto a huevo?

Por dos motivos que suelen darse juntos. Uno es de técnica: si la yema se cuajó al temperar, hay huevo cocido adentro. El otro es de aroma: sin vainilla, las notas sulfurosas de la yema cocida quedan al frente porque no hay nada que las tape. Una cucharadita de Extracto de Vainilla 51 al final resuelve el segundo caso; el colador, el primero.

¿Se puede hacer con leche descremada o vegetal?

Con descremada sale, pero más pobre: la grasa es parte de la textura y sin ella queda seca en la lengua. De las vegetales funcionan la de almendra y la de soja; la de arroz no, porque ya trae almidón y termina engrudo. En los tres casos conviene subir la manteca a 40 g.

¿Se puede duplicar la receta?

Sí, y todo escala salvo el tiempo. Con un litro de leche tarda casi el doble en espesar y hay que revolver mucho más. Conviene una olla más ancha: si la capa es alta, el fondo se cocina mucho antes que la superficie y se pega. El minuto posterior al espesado sigue siendo un minuto.

¿Cuánto rinde y para qué me alcanza?

Unos 765 g: una tarta de 24 cm con capa generosa, unas doce bombas, o el relleno de una torta de dos pisos de 20 cm. Si sobra, dura tres días y se le encuentra destino — relleno de crepes, base de un budín de pan, o una copa con frutas.

¿Se puede salvar una crema que se cortó?

Casi siempre. Si son grumos de almidón o hilos de yema, el colador fino los saca. Si se cortó de verdad —se ve separada, con líquido alrededor— pasala con mixer mientras está caliente, treinta segundos, y en general se reemulsiona. Lo que no tiene arreglo es la que quedó cruda: esa se afloja igual, aunque se vea lisa.

Cuidado con

Errores comunes

Error · 01

Error #1: Volcar la leche caliente de golpe sobre las yemas

Es el que produce el clásico gusto a huevo con textura de grano. La yema coagula a partir de los 65 grados y la leche sale de la olla a más de 80: si entra toda junta, la parte que toca primero se cocina antes de diluirse y quedan pedacitos cuajados. Va en hilo fino, por el costado, batiendo sin parar; recién cuando la mezcla está tibia se puede acelerar.

Error · 02

Error #2: Sacarla del fuego en el momento en que espesa

El más caro, porque el resultado se ve una hora después. Al espesar, el almidón todavía no llegó al hervor: falta cocinarlo y falta desactivar la enzima de la yema que lo degrada. Una crema cortada ahí queda impecable en la olla y a las pocas horas está líquida. El minuto extra de fuego es lo que la fija.

Error · 03

Error #3: Mezclar el almidón directamente con las yemas

El almidón de maíz se dispersa en líquido frío y abundante, no en una pasta de yema y azúcar. Ahí se apelmaza en bolitas recubiertas de yema que ya no se abren: al calentarse gelatinizan por fuera y quedan crudas por dentro. Por eso la receta reserva 100 ml de leche fría.

Error · 04

Error #4: Batirla tibia para alisarla

Al salir de la olla la crema está armando su red de almidón, y esa red termina de formarse mientras se enfría. Batirla ahí —que es la tentación, porque tibia se ve grumosa— rompe la estructura antes de que exista y la deja floja para siempre. El batido de recuperación va con la crema completamente fría.

Preguntas

Preguntas frecuentes

¿Cuánto almidón lleva por litro de leche?

La referencia estándar son 80 g por litro, que es la proporción de esta receta: 40 g para 500 ml. Con 100 g queda firme para sostener fruta o cortarse en porciones; con 60 g, para napar. Fuera de ese rango deja de ser pastelera: por abajo es una salsa inglesa espesa y por arriba, un budín.

¿Puedo hacerla con harina en vez de almidón de maíz?

Sí, y es la versión francesa original. La equivalencia es aproximadamente el doble: 60 a 70 g de harina para 500 ml de leche. Queda más opaca, con sabor más marcado a cereal, y hay que cocinarla dos minutos más para que pierda el crudo. La ventaja es que esa sí aguanta el freezer.

¿Por qué me queda con gusto a huevo?

Por dos motivos que suelen darse juntos. Uno es de técnica: si la yema se cuajó al temperar, hay huevo cocido adentro. El otro es de aroma: sin vainilla, las notas sulfurosas de la yema cocida quedan al frente porque no hay nada que las tape. Una cucharadita de Extracto de Vainilla 51 al final resuelve el segundo caso; el colador, el primero.

¿Se puede hacer con leche descremada o vegetal?

Con descremada sale, pero más pobre: la grasa es parte de la textura y sin ella queda seca en la lengua. De las vegetales funcionan la de almendra y la de soja; la de arroz no, porque ya trae almidón y termina engrudo. En los tres casos conviene subir la manteca a 40 g.

¿Se puede duplicar la receta?

Sí, y todo escala salvo el tiempo. Con un litro de leche tarda casi el doble en espesar y hay que revolver mucho más. Conviene una olla más ancha: si la capa es alta, el fondo se cocina mucho antes que la superficie y se pega. El minuto posterior al espesado sigue siendo un minuto.

¿Cuánto rinde y para qué me alcanza?

Unos 765 g: una tarta de 24 cm con capa generosa, unas doce bombas, o el relleno de una torta de dos pisos de 20 cm. Si sobra, dura tres días y se le encuentra destino — relleno de crepes, base de un budín de pan, o una copa con frutas.

¿Se puede salvar una crema que se cortó?

Casi siempre. Si son grumos de almidón o hilos de yema, el colador fino los saca. Si se cortó de verdad —se ve separada, con líquido alrededor— pasala con mixer mientras está caliente, treinta segundos, y en general se reemulsiona. Lo que no tiene arreglo es la que quedó cruda: esa se afloja igual, aunque se vea lisa.

Más ideas

Variantes y acompañamientos

Pastelera de chocolate

Pastelera de chocolate

Sumá 80 g de chocolate semiamargo picado apenas la sacás del fuego, junto con la manteca, y batí hasta que se derrita. Bajá el azúcar a 100 g: el chocolate trae el suyo y con 120 queda empalagosa.

Pastelera de limón

Pastelera de limón

Infusioná la cáscara de un limón —solo la parte amarilla, la blanca amarga— en la leche caliente, tapada, quince minutos, y colala antes de temperar. Es la base de las tartas de limón que no llevan merengue arriba.

Crema diplomata

Crema diplomata

Con la pastelera bien fría, integrá con movimientos envolventes 200 ml de crema de leche batida a medio punto. Queda más liviana y más aireada; es la que se usa en las tortas de capas, donde la pastelera sola pesa demasiado.

Versión firme, para tarta

Versión firme, para tarta

Subí el almidón a 50 g. Es la que pide una tarta de frutillas, donde la crema tiene que sostener la fruta y aguantar el corte sin desparramarse en el plato.

Después de servir

Conservación

Cómo conservar

Hasta 3 días, en recipiente playo y con film en contacto directo con la superficie, nunca apoyado en el borde del bol: si queda aire en el medio, la superficie se seca y forma una película que después reaparece como grumos. Antes de cada uso, un batido en frío.

Cómo freezar

No va. La pastelera de almidón de maíz se corta al descongelarse: el almidón suelta el agua que retenía y queda líquida y granulada, y ningún batido la recompone. Solo la de harina de trigo lo tolera, y aun así sale peor de lo que entró. Para adelantar trabajo, congelá la masa y hacé la crema el día que la usás.

Cómo recalentar

No se recalienta como un plato. Si la necesitás tibia para napar, llevala a baño maría suave revolviendo y no pases la temperatura de la mano; el calor directo la corta y la deja arenosa. Para rellenar, siempre fría.

Maridajes

No se sirve sola: es relleno. Va con masa quebrada dulce, hojaldre, masa choux y bizcochuelo, y pide fruta ácida enfrente para cortar el dulzor: frutilla, frambuesa, ananá, durazno. Para tomar, un café corto o un té negro.

Para qué ocasiones

Es la base de la facturería argentina y aparece cada vez que hay que rellenar algo: bombas y cañoncitos del domingo, tarta de frutillas de verano, tortas de capas, o el bizcochuelo del día anterior partido al medio. Se hace de mañana y se usa de tarde.

Recetario 51Crema pastelera

100 g

Energía178kcal
Carbohidratos24g
Proteínas4g
Grasas totales8g
Fibra0g
Sodio61mg

Los valores están declarados por 100 g de crema, no por porción: la crema pastelera es un componente de otros postres y no se sirve sola, así que un número por porción sería arbitrario. La receta rinde unos 765 g. El peso es la suma de los ingredientes, sin descuento por evaporación: la crema se cocina hasta que el almidón gelatiniza y no hasta reducirse, y el agua que se va en los pocos minutos de olla —menos de 15 g— es más chica que la diferencia entre contar 500 ml de leche como 500 g o pesarlos como 515 g.

Valores aproximados · desde 1904.

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