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Cuatro muslos de pollo con la piel dorada y crocante en una fuente de horno, con una cucharada de perejil y ajo en aceite sobre cada uno y los jugos verdes alrededor

Recetas con sabor 51

Pollo al horno con provenzal

Muslos con piel crocante de verdad, jugosos por dentro, y la provenzal recién al final: sobre el pollo ya cortado.

Tiempo 1 h 10 min (+ 8 h en heladera)
Dificultad Fácil
Porciones 4 porciones
Protagonista: Mezcla para Provenzal 51 + Pimienta Negra Molida 51
  • Para el pollo:
  • 900 g de muslos de pollo con piel, pesados sin el hueso
  • 1 cucharadita y media (9 g) de sal fina
  • 1 cucharadita (2 g) de Pimienta Negra Molida
  • 1 cucharada (15 ml) de aceite
  • Para la provenzal, ya en la mesa:
  • 3 cucharadas al ras (7 g) de Mezcla para Provenzal
  • 3 cucharadas (45 ml) de aceite de oliva
  • 1 cucharada de agua tibia
  • Sal a gusto

La piel se decide antes del horno, no adentro

Casi todo el pollo al horno que sale mal falla en lo mismo: la piel queda blanda y la carne queda seca. Y las dos cosas tienen una única causa, que es el agua. La piel no dora mientras le quede humedad encima, porque hasta que esa agua no se evapora la superficie no pasa de los 100 grados y el dorado no arranca. Mientras tanto la carne sigue adentro esperando ese dorado que no llega, y pierde el jugo que le quedaba.

El segundo problema es cocinar todo el pollo apuntando a un solo número. El muslo y la pechuga no están listos al mismo punto, y no por unos grados: son músculos distintos, con cantidades de tejido conectivo muy distintas. Hornear los dos juntos obliga a arruinar uno.

Y después está la provenzal, que acá no entra al horno. Va sobre el pollo ya cortado, hidratada con aceite, cuando el plato sale a la mesa.

El pollo al horno es un plato relativamente nuevo en la mesa argentina, aunque hoy parezca eterno. Durante buena parte del siglo XX el pollo fue caro comparado con la carne vacuna y se reservaba para el domingo; recién con la producción avícola industrial de las últimas décadas pasó a ser la proteína accesible que es hoy, y el plato de horno se popularizó con esa caída de precio.

La provenzal llegó por otro camino. Es una salsa de terminación de ajo y perejil que acá se simplificó hasta el hueso, y el lugar donde se volvió costumbre sobre pollo fue la rotisería de barrio. Ahí se resolvían las dos mitades a la vez: el pollo girando al spiedo, el método que mejor seca la piel porque la expone al calor por todos lados y deja caer la grasa, y encima, al empaquetar, la cucharada de verde.

De esa combinación sale la lógica de esta receta. La rotisería nunca puso el ajo y el perejil adentro del horno: los agrega al final, con el pollo ya cortado. En casa no hay spiedo, pero la rejilla y la heladera destapada hacen un trabajo parecido sobre la piel.

Preparación

01Salado en seco (la noche anterior)~15 min + heladera
1

Secá los muslos uno por uno con papel de cocina, insistiendo del lado de la piel. La piel es en buena parte agua, y toda la que le saques ahora es agua que el horno no va a tener que evaporar antes de dorar.

10 min
2

Pesá la sal y repartila sobre las dos caras de cada muslo, un poco más generosa del lado de la piel. Son 9 g para 900 g de carne: el uno por ciento del peso. Es una cuenta, no un puñado.

5 min
3

Acomodalos en una rejilla apoyada sobre una fuente, con la piel hacia arriba y separados entre sí, y llevalos a la heladera destapados entre 8 y 24 horas. Destapados es todo el punto: la sal viaja hacia adentro mientras el aire frío y seco deshidrata la superficie de la piel, que es lo que después se vuelve crocante.

8-24 h
02El horno~50 min
1

Sacá el pollo de la heladera media hora antes y precalentá el horno a 200 grados, con la rejilla en el tercio superior. Un horno que todavía está subiendo cocina al vapor los primeros minutos.

30 min
2

Mirá cómo quedó la piel: opaca, seca al tacto y un poco tirante sobre la carne. Si ves alguna gota, pasale papel otra vez.

2 min
3

Pincelá la piel con la cucharada de aceite y molé encima la Pimienta Negra Molida. Aceite y pimienta: eso es todo lo que entra al horno.

3 min
4

Volvé a poner los muslos sobre la rejilla, piel arriba y con dos o tres dedos de aire entre pieza y pieza. No le agregues líquido a la base: ese caldo que muchas recetas mandan poner hierve, hace vapor y sube justo contra la cara que querés seca.

5 min
5

Horneá 35 minutos a 200 grados sin abrir la puerta y sin bañar el pollo con sus jugos. Bañarlo es devolverle a la piel el agua que le sacaste el día anterior.

35 min
6

Subí el horno a 230 grados, o encendé el grill, y dale entre 8 y 12 minutos más sin perderlo de vista. Este tramo final es el que termina de dorar y ampollar la piel, y también el único donde se puede quemar.

12 min
03El punto, el reposo y la provenzal~15 min
1

Medí con termómetro en la parte más gruesa del muslo, sin tocar el hueso. El piso de seguridad son 74 grados, el mínimo que fija el USDA para toda carne de ave. Pero el muslo recién se pone tierno entre 78 y 82: tiene mucho más tejido conectivo que la pechuga, y ese colágeno necesita quedarse un rato arriba de los 70 grados para volverse gelatina.

2 min
2

Si además pusiste pechuga en la fuente, sacala antes. La pechuga está lista en esos mismos 74 grados y cinco más la dejan seca. Los dos cortes no comparten punto, y por eso esta receta va de muslos solos.

2 min
3

Pasá las piezas a una tabla y dejalas reposar 10 minutos sin taparlas. Adentro la temperatura sube dos o tres grados más por inercia, y las fibras que el calor contrajo se relajan y vuelven a retener el jugo que habían empujado afuera. Si lo cortás apenas sale, ese jugo termina en la tabla.

10 min
4

Mientras reposa, hidratá la provenzal: mezclá los 7 g con el aceite de oliva y el agua tibia y dejala cinco minutos quieta. El perejil se hincha y recupera el verde, y el ajo se reparte por el aceite en vez de quedar en grumos.

5 min
5

Cortá el pollo, acomodalo en la fuente y recién entonces volcá la provenzal por encima con una cuchara. Ajustá la sal y llevalo a la mesa.

5 min

Preparación

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0%

La provenzal es lo último que toca el pollo, no lo primero

La especia protagonista

Perejil y ajo deshidratados no soportan una hora de horno, y cada uno se rompe a su manera. El ajo granulado es sobre todo azúcar y proteína en polvo: se tuesta rápido, después se pasa y deja un amargor pegado a la piel que ya no se corrige. El perejil no se quema, hace algo más triste: se va. Lo que lo hace oler a perejil son compuestos livianos que se evaporan mucho antes de que el muslo llegue a punto.

Hay un dato que se repite en las papas y vale igual acá: la mezcla seca necesita grasa para soltar lo que tiene. Espolvoreada sobre algo magro se queda arriba, arenosa y muda. En este plato la grasa la pone la piel del pollo, que ya viene derretida y caliente, así que la provenzal se hidrata dos veces: primero en el aceite del bol y después en el jugo de la fuente. La Mezcla para Provenzal trae perejil deshidratado y ajo granulado en proporción fija y sin sal agregada, así que la sal y el aceite se deciden al momento de usarla. La Pimienta Negra Molida juega del otro lado: va antes del horno, aguanta el calor sin problema y sostiene al pollo hasta que llega el verde.

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Consejos

  • La provenzal va sobre el pollo ya cortado y en la mesa, nunca adentro del horno. Ahí el ajo se quema y el perejil se queda sin aroma: lo que sale de la fuente son manchitas marrones que no aportan nada.
  • La rejilla no es un lujo. Si el muslo apoya directo sobre la fuente, esa cara se cocina metida en su propio jugo y queda pálida por bien que hayas secado la piel de arriba. Si no tenés, sirven rodajas gruesas de cebolla que levanten la pieza.
  • Los 900 g son de carne con piel, sin el hueso: si comprás pata-muslo con hueso, calculá alrededor de 1,2 kg para llegar a esa cantidad. Y la sal se pesa contra ese número: el uno por ciento, 9 g, que sazona de punta a punta sin corregir en el plato.
  • Si no llegás con las ocho horas de heladera, salá y dejá 40 minutos a temperatura ambiente. La piel no se seca igual, pero la sal entra y ya es mejor que salar y hornear de una.
  • El aceite del pollo va apenas para que la pimienta se pegue: más aceite no da más crocante, la piel suelta su propia grasa. El aceite en cantidad guardalo para la provenzal, que sí lo necesita.

Preguntas frecuentes

¿A qué temperatura interna está listo el muslo de pollo?

El mínimo seguro que fija el USDA para toda carne de ave son 74 grados. Pero el muslo ahí no está bueno: está seguro. Su punto de textura está más arriba, entre 78 y 82 grados medidos en la parte más gruesa y sin tocar el hueso, porque recién en ese rango el colágeno termina de ablandarse. Es lo que explica que el mismo pollo salga gomoso o tierno con el mismo termómetro.

¿Se puede hacer con pechuga en lugar de muslo?

Sí, cambiando el objetivo. La pechuga se retira a 74 grados y ni uno más, así que el tramo final a 230 sobra: hacela a 200 y controlá desde los 20 minutos. Y como tiene poquísima grasa propia, la provenzal necesita algo más de aceite para no quedarse seca sobre la carne.

¿Cuánto tiempo va el pollo con sal en la heladera?

Entre 8 y 24 horas es el rango cómodo. Con menos de 8 la sal alcanza a sazonar pero la piel no llega a secarse del todo; pasadas las 24 no mejora y la carne empieza a ponerse firme. Si arrancás a la mañana para la cena, ya alcanza.

¿Se puede poner el ajo y el perejil antes de hornear?

Se puede, pero entonces no es provenzal: es otra cosa. Si se busca algo aromático adentro, funciona apoyar medio limón o unos dientes de ajo con piel debajo de la rejilla: perfuman sin tocar la superficie del pollo. La mezcla seca no sobrevive cuarenta minutos de calor.

¿Cómo lo hago sin termómetro?

Pinchá el muslo en la parte más gruesa: el jugo tiene que salir claro, sin rastro rosado, y la carne debe empezar a separarse del hueso. Con muslos estándar, los 35 minutos a 200 grados más el tramo de 230 suelen dejarlos en punto.

¿En qué se diferencia del pollo al horno con pimentón?

En cuándo entra la especia y en qué se busca. El pimentón es una especia de horno: se mezcla con aceite, se unta antes y trabaja toda la cocción aportando color y dulzor tostado. La provenzal es lo contrario, una terminación que se agrega afuera del calor. Por eso esta receta se concentra en el asado en sí —piel seca, muslo a 80 grados, reposo— y deja el verde para el final.

Cuidado con

Errores comunes

Error · 01

Error #1: Ponerle caldo o agua a la base de la fuente

Es el consejo más repetido y el que más pelea con la piel crocante. El líquido evita que los jugos se quemen, pero cuesta caro: hierve toda la cocción y llena el horno de vapor. Ese vapor se condensa sobre la piel y la mantiene húmeda justo mientras uno espera que se seque. Si preocupa el fondo, la salida es la rejilla y una fuente amplia: los jugos caen lejos del calor directo.

Error · 02

Error #2: Bañar el pollo con sus propios jugos

Suena a cocina cuidadosa y acá es contraproducente. Cada baño le devuelve a la piel el agua que tardaste horas en sacarle, y el proceso arranca de cero. Además obliga a abrir la puerta, y cada apertura le cuesta al horno minutos de recuperación. El muslo con piel no necesita que lo rieguen: su propia grasa se derrite y hace ese trabajo desde arriba.

Error · 03

Error #3: Sacar el muslo apenas marca 74 grados

Los 74 grados son el mínimo de seguridad, no el punto de la carne oscura. Un muslo retirado exactamente ahí es seguro pero elástico, con la textura gomosa que hace que mucha gente diga que no le gusta el pollo. Tiene bastante más tejido conectivo que la pechuga y ese colágeno tarda: necesita quedarse un rato arriba de los 70 grados para volverse gelatina. Entre 78 y 82 el mismo corte se vuelve tierno y no se seca, porque esa gelatina retiene agua.

Error · 04

Error #4: Taparlo con aluminio para que repose caliente

El reposo es correcto; taparlo, no. El aluminio atrapa el vapor que el pollo sigue largando y lo devuelve contra la piel: en cinco minutos deshace la costra que costó una hora. Si el problema es que se enfría, reposalo sobre una fuente entibiada o serví los platos calientes.

Preguntas

Preguntas frecuentes

¿A qué temperatura interna está listo el muslo de pollo?

El mínimo seguro que fija el USDA para toda carne de ave son 74 grados. Pero el muslo ahí no está bueno: está seguro. Su punto de textura está más arriba, entre 78 y 82 grados medidos en la parte más gruesa y sin tocar el hueso, porque recién en ese rango el colágeno termina de ablandarse. Es lo que explica que el mismo pollo salga gomoso o tierno con el mismo termómetro.

¿Se puede hacer con pechuga en lugar de muslo?

Sí, cambiando el objetivo. La pechuga se retira a 74 grados y ni uno más, así que el tramo final a 230 sobra: hacela a 200 y controlá desde los 20 minutos. Y como tiene poquísima grasa propia, la provenzal necesita algo más de aceite para no quedarse seca sobre la carne.

¿Cuánto tiempo va el pollo con sal en la heladera?

Entre 8 y 24 horas es el rango cómodo. Con menos de 8 la sal alcanza a sazonar pero la piel no llega a secarse del todo; pasadas las 24 no mejora y la carne empieza a ponerse firme. Si arrancás a la mañana para la cena, ya alcanza.

¿Se puede poner el ajo y el perejil antes de hornear?

Se puede, pero entonces no es provenzal: es otra cosa. Si se busca algo aromático adentro, funciona apoyar medio limón o unos dientes de ajo con piel debajo de la rejilla: perfuman sin tocar la superficie del pollo. La mezcla seca no sobrevive cuarenta minutos de calor.

¿Cómo lo hago sin termómetro?

Pinchá el muslo en la parte más gruesa: el jugo tiene que salir claro, sin rastro rosado, y la carne debe empezar a separarse del hueso. Con muslos estándar, los 35 minutos a 200 grados más el tramo de 230 suelen dejarlos en punto.

¿En qué se diferencia del pollo al horno con pimentón?

En cuándo entra la especia y en qué se busca. El pimentón es una especia de horno: se mezcla con aceite, se unta antes y trabaja toda la cocción aportando color y dulzor tostado. La provenzal es lo contrario, una terminación que se agrega afuera del calor. Por eso esta receta se concentra en el asado en sí —piel seca, muslo a 80 grados, reposo— y deja el verde para el final.

Más ideas

Variantes y acompañamientos

Grillado en sartén

Grillado en sartén

Muslos deshuesados, piel abajo en sartén fría y fuego medio, 12 a 15 minutos sin moverlos hasta que la piel se despegue sola. Dos minutos del otro lado y la misma provenzal al final.

Con limón

Con limón

Sumá una cucharada de jugo de limón a la provenzal ya hidratada. La acidez corta la grasa de la piel y aliviana el plato.

Pollo entero

Pollo entero

Un pollo de 1,6 kg, salado igual al uno por ciento y abierto por el espinazo para que quede plano: 45 a 55 minutos a 200 grados y el mismo golpe final de 230.

Con papas, pero aparte

Con papas, pero aparte

Al lado del pollo largan vapor y ablandan la piel. Hacelas en su propia fuente, en el estante de abajo, y sumales su parte de provenzal al servir.

Después de servir

Conservación

Cómo conservar

Hasta 3 días en recipiente hermético, y guardá el pollo aparte de la provenzal que haya sobrado. La piel se ablanda igual en la heladera, así que conviene pensar las sobras como carne para otra preparación.

Cómo freezar

Hasta 2 meses, siempre sin la provenzal encima. Congelá los muslos enteros y bien envueltos, no desmenuzados, porque la carne suelta se reseca mucho más al descongelar. Descongelá en heladera de un día para el otro.

Cómo recalentar

Horno a 200 grados entre 10 y 12 minutos, sobre rejilla y destapado: es lo único que devuelve algo del crocante. El microondas deja la piel gomosa. Recién al sacarlo, tirale provenzal recién hidratada.

Maridajes

Un blanco fresco con acidez marcada funciona mejor que un tinto: un Torrontés o un Chardonnay sin madera. Al lado, ensalada de hoja verde con limón, o papas hechas aparte para no arruinar la piel.

Para qué ocasiones

Cena de semana y almuerzo de fin de semana en familia. El salado se hace la noche anterior, así que el día que se come el trabajo real son diez minutos: sirve para recibir gente sin quedarse en la cocina.

Recetario 51Pollo al horno con provenzal

1 porción (247 g)

Energía623kcal
Carbohidratos2g
Proteínas38g
Grasas totales51g
Fibra0g
Sodio1060mg

No incluye: sal a gusto.

Valores aproximados · desde 1904.

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