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Disco entero de provoleta sobre una tabla de madera, con la superficie muy dorada y manchada de marron oscuro, cubierta de perejil y ajo en aceite, y el queso derretido desbordando por el borde inferior

Recetas con sabor 51

Provoleta a la parrilla

Costra dorada afuera y centro cremoso adentro, con la provenzal hidratada en aceite y volcada recién al sacarla del fuego.

Tiempo 15 min + oreado en heladera
Dificultad Fácil
Porciones 4 porciones
Protagonista: Mezcla para Provenzal 51
  • 2 discos de queso provolone tipo hilado, de 2 cm de espesor (400 g)
  • 1 cucharada colmada (6 g) de Mezcla para Provenzal
  • 3 cucharadas (45 ml) de aceite de oliva
  • 1 cucharada (15 ml) de agua tibia
  • 1 cucharadita (1 g) de Orégano
  • 1/2 cucharadita (1 g) de Ají Molido
  • 1/4 cucharadita (0,5 g) de Pimienta Negra Molida
  • Sal a gusto

La provoleta no se derrite: primero se dora y después se funde

Casi toda provoleta a la parrilla que sale mal, sale mal por lo mismo: el queso se vuelve líquido antes de que la superficie llegue a dorarse, y para cuando aparece el primer color ya se está colando entre las rejas. No es un problema de fuego, es un problema de orden.

El orden correcto es el inverso. Primero se forma la costra —una capa dorada, seca y firme que trabaja como recipiente— y recién adentro de esa costra el queso se pone cremoso. Todo lo que viene después apunta a eso: qué provolone comprar, de cuánto cortar el disco, cuántas horas orearlo y en qué momento darlo vuelta.

La provenzal aparece al final y no es la que resuelve el plato: es la que lo termina. Va hidratada en aceite y se vuelca sobre el disco ya fuera del fuego.

El provolone es del sur de Italia y se hace por pasta filata: la cuajada se calienta y se estira en agua caliente hasta que la proteína queda ordenada en hebras. El nombre viene de provola, y allá es un queso de mesa y de curación larga, que se come en fetas o se ralla. Nadie lo pensó para el fuego.

Acá cambió de trabajo. Con la inmigración italiana el provolone se volvió común en las fiambrerías, y en algún momento de mediados del siglo XX apareció cortado en discos y puesto sobre la parrilla, antes del asado. El formato se le suele atribuir al quesero Natalio Alba, que habría llevado la idea del disco a escala comercial.

El detalle interesante es que el queso que llegó de Italia es justo el que sirve para esto. La estructura fibrosa de la pasta hilada es la que hace que el disco se ablande y se estire en vez de desarmarse, y la curación es la que le saca el agua que impediría que se forme la costra. La provoleta es una técnica argentina montada sobre un queso italiano que ya venía preparado para aguantarla.

Preparación

01El disco~10 min + oreado
1

Comprá el provolone en un trozo entero y pedí que te lo corten en discos de 2 cm, o cortalo vos con un cuchillo largo y de un solo pase. Menos de 1,5 cm y el disco se funde entero antes de que aparezca color; más de 2,5 cm y la cara de abajo se pasa mientras el centro sigue frío.

5 min
2

Secá los discos con papel de cocina y dejalos destapados en la heladera, apoyados sobre una rejilla, entre 3 y 12 horas. La superficie se orea y queda mate: esa piel seca es la que dora.

3-12 h
3

Marcá un rombo apenas insinuado en las dos caras, de 2 o 3 milímetros. No es decoración: le abre una salida a la grasa que se derrite y evita que el disco se hinche y se rompa por un costado.

3 min
02La parrilla~8 min
1

Armá un fuego fuerte y emparejá las brasas debajo del sector donde va el queso. La parrilla va a unos 10 cm de la brasa y bien caliente: con la mano abierta a la altura del hierro no tenés que aguantar más de dos o tres segundos.

2

Cepillá la parrilla y pasale un papel apenas aceitado. El queso se agarra de cualquier resto pegado, y al levantarlo se lleva la costra con él.

2 min
3

Llevá los discos del frío de la heladera directo al fuego. Ese centro frío es el que te compra tiempo: mientras la cara de abajo dora, el interior todavía está subiendo de temperatura.

4

Apoyalos sobre el hierro caliente y no los toques. Nada de moverlos para ver cómo van: cada movimiento arranca la costra que se está formando y abre un canal por donde el queso se escurre.

5

A los 2 a 4 minutos, mirá el borde del disco. Está para dar vuelta cuando el borde empieza a hincharse y a transpirar grasa, y cuando una espátula fina entra por debajo sin resistencia. Si se resiste, la costra todavía no cerró.

2-4 min
6

Dalo vuelta una sola vez, con espátula ancha y un movimiento seco. La segunda cara necesita entre 1 y 2 minutos: el centro ya viene caliente desde abajo y lo que falta es solo el dorado.

1-2 min
7

Sacalo cuando la segunda cara esté dorada y el disco se mueva en bloque al empujarlo, tembloroso pero entero. Si al empujarlo se abre, ya se pasó.

03La provenzal y el servicio~10 min
1

Mientras tanto, mezclá en un bol chico la Mezcla para Provenzal, el Orégano, el Ají Molido y la Pimienta Negra Molida con el aceite de oliva y el agua tibia. Dejalo descansar unos cinco minutos: el perejil se abre, vuelve a tomar color y el ajo pasa al aceite.

5-10 min
2

Volcá la provenzal hidratada sobre el disco apenas sale del fuego, ajustá la sal y llevalo a la mesa en tabla o plato caliente. Comelo enseguida: fuera del fuego el centro cuaja rápido y a los diez minutos la textura ya es otra.

2 min

Preparación

Avance0 / 12
0%

El queso aguanta la brasa; el ajo no

La especia protagonista

El provolone soporta el fuego directo porque es casi todo grasa y proteína: a la temperatura de una parrilla lo que le pasa es que se dora. El ajo no corre la misma suerte. Tiene azúcares que primero se caramelizan y enseguida se queman, y el perejil deshidratado es tan liviano que sobre una superficie a esa temperatura se vuelve ceniza en segundos. Si tirás la mezcla seca sobre el disco mientras está en la parrilla, lo que llega a la mesa es amargo, y ese amargor no se corrige con sal ni con más aceite.

Por eso acá la provenzal se prepara aparte y en paralelo, mientras el disco está sobre las brasas. La Mezcla para Provenzal trae la proporción de perejil y ajo ya calibrada en seco, y lo único que le falta para funcionar es la grasa. El aceite de oliva le devuelve volumen al perejil, disuelve el ajo y reparte la mezcla en vez de dejarla apoyada arriba. Es la misma lección de las papas provenzal: el blend seco necesita grasa para activarse, y sobre una superficie seca queda como una capa suelta, desconectada del plato. La provoleta tiene grasa de sobra, pero la tiene adentro; arriba está la costra, y la costra está seca. El aceite es el puente.

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Consejos

  • Pedí provolone hilado, el que en la fiambrería viene en barra y se corta en discos. La pasta hilada tiene la proteína ordenada en fibras y por eso se ablanda y se estira sin separarse en grasa por un lado y sólido por otro. Un provolone joven pasa de firme a líquido sin escala.
  • Las horas de heladera destapada valen más que cualquier maniobra sobre el fuego. La costra es agua evaporada de la superficie: si el disco entra mojado, la parrilla gasta los primeros minutos secándolo, y esos minutos los paga el centro.
  • Hidratá la provenzal en el aceite mientras el queso está en la parrilla y volcala recién al sacarlo. Sobre el disco al rojo el ajo se quema en segundos; en el aceite, en cambio, se disuelve y llega entero a la mesa.
  • Aunque el queso sea grasa casi entera, arriba tiene la costra y la costra está seca. Un blend en polvo sobre esa superficie queda como una capa suelta que se cae al primer corte; con aceite se adhiere y se reparte parejo.
  • Si la parrilla no te da confianza, hacela en provolonera de hierro bien caliente y aceitada: forma la misma costra, contiene los bordes y perdona un minuto de más. Lo que se pierde es el ahumado de la brasa directa.

Preguntas frecuentes

¿Qué queso se usa para la provoleta?

Provolone hilado de curación media, el que se vende en barra en la fiambrería y también viene ya cortado en discos con el nombre de provoleta. Hacen falta dos cosas: pasta hilada, que ordena la proteína en fibras y le permite estirarse sin separarse, y algo de curación, que le baja el agua. Un provolone muy joven tiene demasiada humedad y se desarma sobre el fuego.

¿De qué espesor tiene que ser el disco?

Dos centímetros es la medida que funciona. Es suficiente masa para que el centro todavía esté subiendo de temperatura cuando la cara de abajo ya doró, y poca como para que la cocción se estire. Entre 1,5 y 2,5 cm sigue andando; fuera de ese rango una de las dos cosas siempre llega tarde.

¿Cómo evito que la provoleta se desparrame en la parrilla?

Cuatro cosas, en este orden: disco de 2 cm y no menos, oreado en heladera destapado unas horas, hierro bien caliente con el queso saliendo del frío, y no moverlo hasta que se despegue solo. La costra es literalmente el recipiente que contiene al queso fundido: todo lo anterior existe para que se forme rápido y entera.

¿Cuándo se da vuelta la provoleta?

Cuando el borde empieza a hincharse y a transpirar grasa, y una espátula fina pasa por debajo sin encontrar resistencia. Suele caer entre los 2 y los 4 minutos, pero el reloj es orientativo: manda la señal del borde. Y se da vuelta una sola vez, porque la segunda cara necesita bastante menos que la primera.

¿El orégano no va antes, sobre el queso crudo?

Es lo tradicional y no está mal, porque los aromas del orégano resisten el calor bastante mejor que los del perejil. El problema es el resto de lo que suele ir en esa misma tirada: el ají molido se quema y el ajo, peor todavía. Acá los tres van en el aceite para que salgan parejos, y el orégano pierde muy poco por esperar.

¿Se puede hacer sin parrilla?

Sí, de dos maneras. En provolonera de hierro precalentada al horno a 220 grados, entre 8 y 10 minutos, o en sartén de hierro bien caliente y apenas aceitada, con la misma lógica de no tocarla hasta que se despegue. En los dos casos el oreado previo pesa más todavía: no hay brasa que evapore la humedad de la superficie.

¿Cuánta provoleta se calcula por persona?

Como entrada de un asado, unos 100 g por comensal: medio disco de los de esta receta. Si va sola, de picada, subí a 150 g. Llena rápido, así que conviene quedarse corto antes que pasarse.

Cuidado con

Errores comunes

Error · 01

Error #1: Comprar el queso equivocado

Es el error que decide el resultado antes de encender el fuego. Un provolone joven, un queso de máquina o cualquier semiduro de sándwich no tienen ni la estructura fibrosa ni la curación necesarias: pasan de firme a líquido sin escala y se van por las rejas. Pedí provolone hilado de curación media, el que en la barra se ve armado en capas.

Error · 02

Error #2: Cortar el disco demasiado fino

Con menos de 1,5 cm el disco no tiene masa para que el centro se sostenga mientras la cara de abajo dora: queda un charco con dos costras. De 2 cm el volumen alcanza para que la costra se forme primero y el interior llegue a cremoso justo a tiempo. Más de 2,5 cm y el problema se invierte: la superficie se pasa con el centro todavía frío.

Error · 03

Error #3: Llevarlo a la parrilla a temperatura ambiente

Un disco que estuvo una hora sobre la mesada entra al fuego a mitad de camino. La ventana entre firme y desparramado es corta, y sacarlo antes de tiempo la desperdicia entera: el centro alcanza el punto de fusión antes de que la superficie haya dorado. El disco va del frío al fuego, sin escalas.

Error · 04

Error #4: Moverlo para ver cómo va

La costra se forma pegada al hierro, y cada vez que se corre el disco esa capa se desgarra. Por la abertura empieza a salir el queso todavía crudo, que gotea sobre la brasa, levanta llama y ahúma mal. La regla es apoyarlo y no tocarlo hasta que la espátula entre sola por debajo.

Error · 05

Error #5: Esperar a verlo completamente líquido

La provoleta se saca cuando todavía se mueve en bloque, temblorosa pero entera. Si se espera a verla corriendo, el disco ya perdió la estructura y en la tabla se convierte en una mancha con dos tapas dobladas. El calor que trae adentro termina el trabajo solo, en el camino a la mesa.

Preguntas

Preguntas frecuentes

¿Qué queso se usa para la provoleta?

Provolone hilado de curación media, el que se vende en barra en la fiambrería y también viene ya cortado en discos con el nombre de provoleta. Hacen falta dos cosas: pasta hilada, que ordena la proteína en fibras y le permite estirarse sin separarse, y algo de curación, que le baja el agua. Un provolone muy joven tiene demasiada humedad y se desarma sobre el fuego.

¿De qué espesor tiene que ser el disco?

Dos centímetros es la medida que funciona. Es suficiente masa para que el centro todavía esté subiendo de temperatura cuando la cara de abajo ya doró, y poca como para que la cocción se estire. Entre 1,5 y 2,5 cm sigue andando; fuera de ese rango una de las dos cosas siempre llega tarde.

¿Cómo evito que la provoleta se desparrame en la parrilla?

Cuatro cosas, en este orden: disco de 2 cm y no menos, oreado en heladera destapado unas horas, hierro bien caliente con el queso saliendo del frío, y no moverlo hasta que se despegue solo. La costra es literalmente el recipiente que contiene al queso fundido: todo lo anterior existe para que se forme rápido y entera.

¿Cuándo se da vuelta la provoleta?

Cuando el borde empieza a hincharse y a transpirar grasa, y una espátula fina pasa por debajo sin encontrar resistencia. Suele caer entre los 2 y los 4 minutos, pero el reloj es orientativo: manda la señal del borde. Y se da vuelta una sola vez, porque la segunda cara necesita bastante menos que la primera.

¿El orégano no va antes, sobre el queso crudo?

Es lo tradicional y no está mal, porque los aromas del orégano resisten el calor bastante mejor que los del perejil. El problema es el resto de lo que suele ir en esa misma tirada: el ají molido se quema y el ajo, peor todavía. Acá los tres van en el aceite para que salgan parejos, y el orégano pierde muy poco por esperar.

¿Se puede hacer sin parrilla?

Sí, de dos maneras. En provolonera de hierro precalentada al horno a 220 grados, entre 8 y 10 minutos, o en sartén de hierro bien caliente y apenas aceitada, con la misma lógica de no tocarla hasta que se despegue. En los dos casos el oreado previo pesa más todavía: no hay brasa que evapore la humedad de la superficie.

¿Cuánta provoleta se calcula por persona?

Como entrada de un asado, unos 100 g por comensal: medio disco de los de esta receta. Si va sola, de picada, subí a 150 g. Llena rápido, así que conviene quedarse corto antes que pasarse.

Más ideas

Variantes y acompañamientos

Con tomate y albahaca

Con tomate y albahaca

Dos rodajas finas de tomate sobre el disco recién sacado del fuego y encima la provenzal. El tomate se entibia con el queso y corta la grasa.

A la napolitana

A la napolitana

Una cucharada de salsa de tomate espesa y orégano sobre la cara ya dada vuelta, en el último minuto de parrilla. Es la versión de bodegón.

Con provolone ahumado

Con provolone ahumado

Cambia el perfil entero: menos láctico, más asado. Bajá el Ají Molido a la mitad, porque el ahumado ya ocupa ese lugar.

En provolonera al horno

En provolonera al horno

Provolonera de hierro precalentada, horno a 220 grados, de 8 a 10 minutos. Resuelve cuando no hay parrilla, aunque la costra queda más pálida.

Picante

Picante

Duplicá el Ají Molido dentro del aceite. Como el ají viaja en la grasa, el picor se reparte parejo en lugar de aparecer en mordidas sueltas.

Después de servir

Conservación

Cómo conservar

Cocida no se guarda bien: al enfriarse el queso cuaja y la textura original no vuelve. Lo que sí conviene adelantar son los discos crudos ya cortados y oreados, hasta 3 días sobre una rejilla y sin tapar, en la parte menos fría de la heladera.

Cómo freezar

El disco crudo aguanta hasta 2 meses envuelto en film y después en aluminio, aunque el congelado le rompe algo de la estructura fibrosa y lo vuelve más propenso a desarmarse. Descongelalo en heladera y volvé a orearlo unas horas antes de la parrilla.

Cómo recalentar

Sartén de hierro bien caliente, un minuto por cara, apenas para que la superficie tome temperatura. Con expectativas bajas: la costra se ablanda y el centro no vuelve al punto cremoso del primer día. El microondas lo separa en grasa y grumos.

Maridajes

Un tinto joven y fresco corta bien la grasa: Malbec de entrada de gama o Bonarda, incluso apenas frío. Un blanco de acidez marcada, tipo Torrontés seco, funciona igual. Sin alcohol, soda bien fría con limón: mismo trabajo de limpiar el paladar entre bocado y bocado.

Para qué ocasiones

Es la entrada del asado por definición: sale primero, mientras la carne todavía está lejos, y se come de pie alrededor de la parrilla. También funciona sola como picada de fin de semana, o como plato central de una cena liviana con ensalada al lado.

Recetario 51Provoleta a la parrilla

1 porción (116 g)

Energía448kcal
Carbohidratos2g
Proteínas26g
Grasas totales37g
Fibra0g

No incluye: sal a gusto. El sodio no se declara: la sal a gusto no se puede calcular, y publicarlo sin ella daría a entender que el plato tiene menos del que va a tener.

Valores aproximados · desde 1904.

Recetas 51

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