← Volver a recetas
Pizza focaccia con orégano, ajo granulado y aceite recién salida del horno

Recetas con sabor 51

Pizza focaccia

Masa alta, aceite generoso y hoyuelos hasta el fondo: sin salsa ni queso, se sostiene sola con lo que va arriba.

Tiempo 1 h 30 min
Dificultad Media
Porciones 6 a 8 porciones
Protagonista: Orégano 51 + Provenzal 51
  • 1 bollo de masa alta para pizza o focaccia ya leudada (aprox. 500 g)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva o común
  • 1 cucharadita (2 g) de Orégano
  • 1/2 cucharadita (1 g) de Ajo Granulado
  • 1/2 cucharadita (1 g) de Provenzal
  • 1/4 cucharadita (0,5 g) de Pimienta Negra
  • Sal gruesa o sal fina a gusto

La focaccia no es una pizza a la que le falta algo

La pizza focaccia no es una pizza con menos cosas. Es otra cosa: masa alta y aireada, mucho más aceite, hoyuelos hechos con la yema de los dedos y nada de salsa ni de queso. Se come sola y tibia, o va al centro de la mesa como pan para acompañar todo lo demás.

La trampa es la de cualquier plato de tres ingredientes: si el condimento queda corto, termina siendo una masa linda con sal arriba. Por eso el aceite entra dos veces, antes y después de los hoyuelos, y las especias van sobre esa película que las protege del calor directo. El Orégano, el Provenzal, el Ajo Granulado y la Pimienta Negra hacen la superficie. La masa hace el resto.

La focaccia es un pan plano de Liguria, la región de Génova. El nombre viene del latín panis focacius, el pan que se cocinaba en el hogar, sobre las cenizas del fuego. La versión genovesa, fugassa en dialecto, se define por tres cosas: masa alta y muy hidratada, aceite de oliva en cantidad y sal gruesa por encima.

A la Argentina llegó con la inmigración genovesa de fines del siglo XIX, la misma que pobló La Boca y trajo la costumbre de la masa alta al molde. De esa raíz sale la fugazza argentina, la masa con cebolla y orégano sin queso, que es la focaccia adaptada al gusto local. La pizza focaccia que hacemos acá es el camino de vuelta: la misma masa alta de pizzería, sin cebolla y sin queso, con todo el trabajo puesto en la superficie.

Los hoyuelos no son decoración, son estructura. Al hundir los dedos hasta el fondo se rompen las burbujas más grandes y se le impide a la masa levantarse como un globo en el horno. Además cada pozo retiene aceite, que se calienta y fríe apenas la miga que lo rodea. Por eso una focaccia bien hecha tiene la superficie dorada y crocante con el centro tierno, y no necesita ni queso ni salsa para terminar de cerrar.

Preparación

01Masa15 min
1

Precalentá el horno a 220 °C.

2

Colocá la masa en una placa aceitada y estirala suavemente con las manos hasta lograr una forma redonda o levemente ovalada, sin aplastarle toda la fermentación.

3

Dejá reposar 10 minutos más si hace falta para que la masa se relaje y gane volumen.

10 min
02Condimentado5 min
1

Rociá la superficie con 2 cucharadas de aceite y hacé los clásicos hoyuelos con la yema de los dedos.

2

Espolvoreá por arriba el Orégano, el Ajo Granulado, el Provenzal, la Pimienta Negra y la sal.

3

Agregá la cucharada restante de aceite en hilo fino para ayudar a que la cobertura se adhiera y se dore mejor.

03Horneado22 min
1

Llevá al horno y cociná entre 15 y 22 minutos, hasta que la superficie esté dorada, la base cocida y la miga todavía tierna.

15-22 min
2

Retirá y dejá reposar apenas 3 a 5 minutos antes de servir.

3-5 min
3

Serví tibia o caliente, sola, como acompañamiento o como base para cortar y compartir.

Preparación

Avance0 / 9
0%

Cuando la masa pesa más, el condimento tiene que sostenerla

La especia protagonista

La focaccia tiene otra lógica que una pizza clásica: más aire, más miga, más aceite y una estructura más panadera. Justamente por eso, si el condimento queda corto, el resultado puede parecer solo una masa linda con sal arriba. Para que funcione como receta terminada, necesita una superficie con identidad real.

Acá Orégano aporta la firma herbal más reconocible, Ajo Granulado suma una presencia rústica y perceptible, y Provenzal refuerza el perfil aromático con un fondo de ajo y hierbas más complejo. La Pimienta Negra termina de cortar la sensación grasa del aceite y le da al conjunto más carácter.

Explorá más especias en la Enciclopedia 51 →
Ají 51
Pimienta Negra 51 Provenzal 51 Polvo Hornear 51
Pimentón Flor Selecto 51

Especias 51

Sabor real,
desde el origen

Más de 100 años seleccionando especias 100% puras. Sin aditivos, sin mezclas, sin adulteración. El mismo sabor de siempre.

Ver nuestros productos →

Consejos

  • No la seques con exceso de harina ni con sobrecocción. Una buena focaccia tiene que mantenerse tierna por dentro.
  • El aceite arriba no es accesorio: es parte de la estructura del sabor y de la textura final.
  • El ajo granulado funciona mejor que el ajo en polvo en esta receta porque se siente más rústico y visible sobre la superficie.
  • No le agregues queso pensando que le falta algo. La focaccia no lo necesita: su identidad es panadera, aireada y distinta a una pizza clásica.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre focaccia, fugazza y pizza?

La focaccia es pan: masa alta, aceite y poco más arriba. La fugazza le suma cebolla en pluma y orégano, y sigue sin queso. La pizza lleva salsa y muzzarella, y en general va sobre una masa más fina. Las tres comparten origen genovés, pero se comen en momentos distintos.

¿Puedo usar el mismo bollo que uso para pizza?

Sí, siempre que sea masa al molde y no de pizza fina. Lo que cambia es la cantidad: donde para una pizza pondrías 400 g, acá van unos 500 g, porque la gracia es que quede alta. Una prepizza gruesa comprada también funciona, aunque nunca va a tener los alvéolos de una masa levada en casa.

¿Aceite de oliva o aceite común?

Los dos funcionan. El de oliva aporta sabor y es lo tradicional en Liguria; el común es más neutro y deja que el orégano y el provenzal se lleven la superficie. Si usás oliva, reservá el de mejor calidad para lo último, cuando la focaccia ya salió: el que se hornea pierde casi todo su perfume.

¿Sal gruesa o sal fina arriba?

Gruesa, si conseguís. No se disuelve del todo y queda como puntos de sal que se sienten al morder, que es parte de la gracia. Con sal fina el resultado es más parejo y es más fácil pasarse de mano.

¿Le puedo poner queso?

Podés, pero deja de ser focaccia y pasa a ser una pizza blanca. Esta se sostiene con masa, aceite y hierbas: si sentís que le falta algo, casi siempre es aceite o sal, no queso.

¿Hace falta piedra o pizzera especial?

No. Va en placa de horno común bien aceitada, o en una asadera de bordes bajos. Al revés que la pizza fina, no necesita golpe de calor desde abajo: cocina más lento y el aceite de la placa hace de conductor. Lo único importante es que sea de metal y no de vidrio, que tarda mucho más en transmitir el calor.

¿Cómo sé que está lista?

Cuando la superficie tomó color parejo, los bordes se despegan solos y la base, levantada con una espátula, está tostada y firme. Si arriba ya está dorada pero abajo sigue pálida, bajala un piso del horno unos minutos más.

Cuidado con

Errores comunes

Error · 01

Estirarla a palote

La focaccia se estira con las manos y con paciencia. El palote aplasta los alvéolos que dejó la fermentación y esa miga aireada no vuelve: queda una masa alta pero apretada. Si se resiste y se encoge sola, dejala descansar diez minutos y seguí.

Error · 02

Hoyuelos superficiales

Si la yema no llega hasta el fondo, la masa se levanta pareja en el horno y sale un pan inflado sin la textura característica. Hundí los dedos con decisión, casi hasta tocar la placa, y dejá los pozos bien marcados: ahí se junta el aceite que después fríe la miga alrededor.

Error · 03

Las hierbas sobre la masa seca

Puestas directo sobre la masa quedan expuestas al calor y amargan. El orden importa: primero el aceite, después los hoyuelos, después las especias y recién ahí el hilo de aceite que las fija. Si tu horno pega muy fuerte de arriba, guardá parte del orégano para espolvorear al salir.

Error · 04

Horno al máximo como si fuera pizza

Una pizza fina va a 250 °C o más porque cocina en minutos. Esta es alta y necesita tiempo para que el centro llegue a punto: a 220 °C la superficie dora mientras la miga termina de cocinarse. Con el horno a tope se te tuesta arriba y queda cruda adentro.

Preguntas

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre focaccia, fugazza y pizza?

La focaccia es pan: masa alta, aceite y poco más arriba. La fugazza le suma cebolla en pluma y orégano, y sigue sin queso. La pizza lleva salsa y muzzarella, y en general va sobre una masa más fina. Las tres comparten origen genovés, pero se comen en momentos distintos.

¿Puedo usar el mismo bollo que uso para pizza?

Sí, siempre que sea masa al molde y no de pizza fina. Lo que cambia es la cantidad: donde para una pizza pondrías 400 g, acá van unos 500 g, porque la gracia es que quede alta. Una prepizza gruesa comprada también funciona, aunque nunca va a tener los alvéolos de una masa levada en casa.

¿Aceite de oliva o aceite común?

Los dos funcionan. El de oliva aporta sabor y es lo tradicional en Liguria; el común es más neutro y deja que el orégano y el provenzal se lleven la superficie. Si usás oliva, reservá el de mejor calidad para lo último, cuando la focaccia ya salió: el que se hornea pierde casi todo su perfume.

¿Sal gruesa o sal fina arriba?

Gruesa, si conseguís. No se disuelve del todo y queda como puntos de sal que se sienten al morder, que es parte de la gracia. Con sal fina el resultado es más parejo y es más fácil pasarse de mano.

¿Le puedo poner queso?

Podés, pero deja de ser focaccia y pasa a ser una pizza blanca. Esta se sostiene con masa, aceite y hierbas: si sentís que le falta algo, casi siempre es aceite o sal, no queso.

¿Hace falta piedra o pizzera especial?

No. Va en placa de horno común bien aceitada, o en una asadera de bordes bajos. Al revés que la pizza fina, no necesita golpe de calor desde abajo: cocina más lento y el aceite de la placa hace de conductor. Lo único importante es que sea de metal y no de vidrio, que tarda mucho más en transmitir el calor.

¿Cómo sé que está lista?

Cuando la superficie tomó color parejo, los bordes se despegan solos y la base, levantada con una espátula, está tostada y firme. Si arriba ya está dorada pero abajo sigue pálida, bajala un piso del horno unos minutos más.

Más ideas

Variantes y acompañamientos

Con cebolla

Con cebolla

Sumá cebolla en pluma fina para una versión más cercana a fugazza.

Con ají molido

Con ají molido

Agregá una pizca de Ají Molido para una terminación más viva.

Con pimentón

Con pimentón

Sumá una pequeña pizca de Pimentón Dulce para un tono más cálido.

Con aceitunas

Con aceitunas

Incorporá aceitunas negras o verdes para una variante más mediterránea y salina.

Después de servir

Conservación

Cómo conservar

2 a 3 días en bolsa o recipiente hermético, nunca destapada: se seca en horas. La masa cruda bolleada aguanta 2 a 3 días y gana sabor con el levado lento.

Cómo freezar

La masa bolleada, hasta 1 mes; descongelala en heladera 12 horas antes. Ya horneada también se freeza en porciones y se recupera bastante bien, mejor que una pizza con queso.

Cómo recalentar

Horno a 200 °C cinco minutos, con un toque de aceite arriba si quedó seca. La sartén tapada a fuego medio también sirve. Nunca microondas: la miga se pone gomosa y la superficie pierde todo el crocante.

Maridajes

Vino blanco fresco o cerveza rubia bien fría. Del lado de la comida: fiambres, quesos de pasta blanda, tomates maduros con aceite, aceitunas. Como pan de la mesa acompaña guisos, asados y pastas sin competirle a nada.

Para qué ocasiones

Picada de la tarde, mesa de asado en lugar del pan comprado, entrada de una cena larga. Es también la salida cuando sobró un bollo de masa y no tenés ganas de hacer otra pizza.

Recetario 51Pizza focaccia

1 porción (91 g)

Energía258kcal
Carbohidratos39g
Proteínas5g
Grasas totales9g
Fibra2g

No incluye: sal a gusto. El sodio no se declara: la sal a gusto no se puede calcular, y publicarlo sin ella daría a entender que el plato tiene menos del que va a tener.

Valores aproximados · desde 1904.

Recetas 51

Seguí cocinando